5 de Junio del 2020 / Vanessa cardui

No deberíamos olvidar nuestros orígenes. Los sapiens Llegamos desde África hace varios miles de años, huyendo de alguna grave perturbación o buscando nuevas oportunidades. La migración no sólo nos facilitó nuevos lugares para vivir, también influimos en esos lugares. Como hemos llegado a todos los rincones del Planeta, no hay un sólo espacio de éste que en uno u otro momento no haya sido alterado por el hombre.

Hoy día mundial del medio ambiente, tras la experiencia que vivimos desde los primeros días de este año 2020, deberíamos recordar que somos parte de la vida del Planeta y sujetos a los peligros que desde el origen acechan a los seres vivos. Es cierto que contamos con inteligencia con la que hemos desarrollado una gran tecnología. Nos ha ayudado a mejorar nuestras condiciones de vida, también nos ha traído “otros riesgos” generados por nuestra propia civilización. No debería hacernos olvidar los límites que las peculiares condiciones de la Tierra nos imponen. No hemos de convertirla en Dios. Hay demasiados ejemplos que nos indican que no la estamos utilizando con sabiduría. Nuestro impacto en el medio ambiente nos afecta a nosotros y al resto de la vida, por lo que algunos científicos hablan de que actualmente se esta produciendo la sexta extinción masiva y la causa es nuestro comportamiento y acciones.

Las culturas campesinas eran conscientes de los límites de los recursos. Conocedoras del espacio donde vivían lo ordenaban y planificaban para conservarlo. Con ello salvaguardaban su futuro. Confiaban en su comportamiento, gestado por la experiencia en conocer el lugar donde habitaban y del que se sentían parte.

No deberíamos olvidar nuestra vocación migrante. Hoy continuamos emigrando buscando un espacio para vivir. Los que llegan buscan una oportunidad en nuestras sociedades. Sociedades multiculturales que han surgido del movimiento de poblaciones a lo largo de su historia, no exentas de violencia en demasiadas ocasiones, que enriquecen las comunidades y le impulsan a avanzar. La historia nos enseña que la migración aporta beneficios ayudando a actuar ante los cambios que la vida en continuo movimiento impone.

En los campos, cerca de nosotros, también observamos migraciones. En los transectos de mariposas a lo largo del año es frecuente ver a la Vanessa cardui . Migra desde el Sahel hasta las tierras más altas de Europa. Sus viajes, aprovechando condiciones atmosféricas excepcionales, nos sorprende en ocasiones con la llegada de cientos de individuos que hacen una parada en su vuelo en diferentes lugares de la Península Ibérica. Investigadores catalanes grabaron este viaje en un extraordinario documental: Increíble viaje de Vanessa.

Aprendemos del viaje de esta mariposa: el poco sentido común de las fronteras.

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