
Hace quince años desde el Colectivo Sollavientos se puso voz al llamado Teruel Interior. Pueblos de esta provincia que quedaban en el olvido, alejados de lugares de interés turístico por la peculiaridad de la conservación de su patrimonio arquitectónico o sus paisajes naturales espectaculares, sin posibilidades de desarrollar proyectos industriales, con un sector primario en retroceso y en muchos casos con la amenaza de explotaciones mineras expoliando materias primas sin ofrecer compensaciones justas. Apoyar las iniciativas que sin apenas población se desarrollaban en ellos, suponía no solo darles visibilidad, sino respaldar a quienes con gran esfuerzo mantenían viva la expectativa de futuro.
A lo largo de estos años han ido surgiendo voces en torno a la despoblación de estos territorios, imponiéndose en el volcabulario términos como «La España vacía», bautizada por el ensayo de Sergio del Molino. Y rebautizado por Teruel Existe como «la España vaciada». Poco a poco estos territorios de las tierras altas turolenses han ido cogiendo cuerpo. En concreto en el Alto Alfambra, las actividades proyectadas por el Parque Cultural del Chopo Cabecero ofertan no solamente para los vecinos, también para quienes nos motiva conocer mejor el mundo rural: conferencias, excursiones, talleres….. junto al desarrollo de una red de senderos que facilitan recorrer estos paisajes.
Últimamente es muy frecuente encontrarnos con viajeros en bicicleta que recorren tanto sus carreteras como sus caminos de grava y senderos. El desarrollo de la iniciativa Montañas Vacias por Ernesto Pastor, a través de su web, es responsable de poner a disposición una ruta de casi mil kilómetros en el territorio de la llamada Laponia Española, en el triángulo de las provincias de Teruel, Guadalajara y Cuenca en donde la densidad de población llega a ser menor que la del territorio Finlandés. Un turismo muy respetuoso con el entorno y ávido de conocer la cultural rural que encierra el paisaje y la la vida de estos pueblos. Su llegada es un impulso más a la apertura de iniciativas en torno a multiservicios, bares y tiendas que vuelven a surgir, con las que sin haber desaparecido el riesgo de despoblación, se va asentando una población que apuesta por los valores que ofrece vivir en ellos, sin pretensiones en que cambia la identidad peculiar que poseen. En torno al incremento de esta actividad, en la ciudad de Teruel se consolida SURYA, que ofrece un apoyo para quienes practican el Bikepacking Off-road (lo que viene siendo, como dice Ernesto: alforjeo con bici de monte de toda la vida, para que nos entendamos) y un empuje para impulsar esta forma de viajar, para la que la provincia de Teruel ofrece un sin fin de oportunidades. Además oferta actividades de Yoga, como herramienta que ayuda a meditar y reflexionar tras recorrer en pedaleo pausado esta provincia.
Sentir la rodada de la rueda de la bicicleta sobre la pista o el camino en el que se cruzan piedras y se encharca con el agua de la lluvia, mientras el viento con el aroma de los pinos te roza la cara. Observar el paisaje con el ritmo constante del pedaleo, permitiendo que los ojos capten detalles y al cerebro asimilar las virtudes del lugar que atraviesas. Vivir la vida despacio sin que un vendaval te arrastre sin rumbo.
