
Con sus 1.754 m.s.n.m. El Portillo Ramiro es una de las cimas de referencia en la provincia de Teruel. En su cumbre encontramos un punto geodésico tumbado por el viento, quizás ayudado por alguna descarga de rayo. Desde él contemplamos el perfil que van dejando las aguas de la cuenca del río Mijares, que nace a escasos kilómetros en dirección Norte. Aquí es el río Valbona de esta cuenca fluvial quien vacía el valle. EL horizonte que alcanza nuestra vista es amplio, desde la Sierra de Javalambre a los Montes Universales, y encuentra toda su belleza en los atardeceres con la espectacularidad de colores en el cielo.
Llama la atención en cuanto que su vertiente occidental es una caída de varios cinglos escalonados, cuya causa es un sinclinal fracturado por diversas fallas que rompen la corteza y basculan los flancos del pliegue geosinclinal, elevándose el más oriental y deslizándose por el plano de falla, bajo este, el occidental.
El flanco que ha quedado más alto lo forman los materiales menos viejos, duros de caliza de origen marino atribuible a la formación del Cretacico en la etapa Barremiense-aptiense. Capas muy permeables con formaciones lapiaces labradas por el agua. Constituyen una formación de páramo con escaso suelo, la toponimia llama a estas formaciones en el alto de la montaña «chaparrales» y en el se funden viejos pinos, con maleza de arbustos de sabinas rastreras y enebros y madera seca de árboles azotados por el rayo y tumbados por el viento, de viejos que han sucumbido al paso del tiempo. En las grietas del cinglo resisten bonsáis naturales, en su mayoría pinos y en ocasiones tejos supervivientes a los cambios que el transcurso del tiempo impone a la vida.
El flanco que se ha deslizado hacía abajo en el plano de la falla y los fondos del valle lo componen también materiales del cretácico, pero más antiguos localizados en el nucleo del sinclinal, formados en un periodo en que predominaron los depósitos continentales, en este caso de la facies wealdiense, se intercalan estratos de areniscas y capas de arcillas rojas, que proporcionan buen suelo e impermeabilidad para retener las aguas y aflorar fuentes, en los puntos en que entra en contacto con las calizas permeables ubicadas en los estratos vecinos.
Bajo los pinares ocupando la base del cinglo en sustratos compuestos de materiales generados por la rotura de las rocas calizas, el pinar silvestre y negral es espeso. Más abajo en suelos profundos de arcillas y arenas se desarrollan bosques caducifolios de encina y quejigo, junto a sabinares albares. Ese medio con buen suelo, históricamente lo han aprovechado las poblaciones humanas para abrir áreas de pastizales y cultivo. Es el espacio ocupado por las masadas, hoy en ruinas y en proceso de abandono. Y si seguimos descendiendo en altitud, encontramos, en ocasiones un caos de grandes bloques de areniscas deslizándose sobre las arcillas que los soportan, con curiosas e impresionantes «chimeneas de hadas» cuando una placa de material resistente protege a la deleznable arcilla. En ese sustrato silíceo se extienden extensos pinares de «Pinus pinaster«. Los pinos que antaño quedaron cobijados en cerros, han proporcionando las semillas y generado el reclutamiento de nuevos pies que están colonizando los campos de cultivo y pasto abancalados en superficie ganada en su día a las ladera y a los barrancos, con muros de piedra seca que los protegen de la escorrentía, que hoy el éxodo rural va dejando yermos.
Ese perfil de la sierra, de la ladera escalonada en caídas verticales de gran altura, lo contemplamos cuando llegamos en dirección a la Sierra de Gudar y del Maestrazgo desde Teruel y atravesamos el puerto de Cabigordo. Un hábitat favorable como refugio para la fauna y para la flora. Y al observarla sentimos, como decía John Muir en 1901, que ir a las montañas es regresar al hogar.
Los gestores del Parque Cultural del Chopo Cabecero nos describen los valores naturales de estos miradores del paisaje del lugar, a través de una entrada en su blog a la que se puede acceder pinchando en este enlace: EL PRIVILEGIO.

Todo ellos no ha animado a iniciar el acenso desde Cedrillas, en una ruta circular de aproximadamente 23 kilómetros, cuyo track puede obtenerse pinchando en este enlace de WIKILOC. Aunque existen otras opciones como esta ruta circular desde El Castellar: WIKILOC CASTELLAR, que puede realizarse saliendo desde el mismo pueblo, la ruta esta señalizada con un PRTE28, aunque nosotros hemos realizado una aproximación en coche a través de una pista forestal en buen estado.
La vertiente por la que ascendemos desde Cedrillas, es un páramo desforestado de caliza a causa de la acción humana en actividades de pastoreo y cultivos. Pronto la senda se adentra en un intenso pinar silvestre en el que todavía es fácil encontrar aislado algunos tilos y avellanos. Nos inclinamos a intuir que la vegetación primigenia del lugar fue un bosque mixto de pinar y robledal, que la acción humana fue degradando y que el éxodo rural iniciado en el siglo XX ha propiciado de nuevo su recolonización comenzando con un pinar silvestre ayudado por la gestión forestal de la industria maderera.

Antes de llegar a Portillo Ramiro atravesamos el Cerro de las Majadas, donde según se aprecia en las fotos de satélite en Google hay un laberinto de una red de calles y edificaciones. Apenas se observa el perfil del zócalo de piedras de la base de las edificaciones, pero todo parece indicar que nos encontramos en un interesante poblado celtibérico. Una prueba de la presión humana que han sufrido estas tierras desde periodos tan tardíos. También de la fragilidad de las civilizaciones, como muestra este poblado totalmente arrasado, hoy enterrado.
En algún documental de la televisión han presentado la hibernación de la víbora hocicuda en grietas en las rocas, a las acceden en ocasiones ascendiendo a puntos elevados. Seria interesante comprobar si estas calizas con una fuerte erosión kárstica que abre fisuras y cavidades en las partes más altas, siguiendo la cornisa de todas estas lomas, pudiera ofrecer el cobijo para pasar el invierno a las poblaciones de este ofidio del entorno.
El Castellar además de sus rutas a yacimientos paleontológicos de icnitas de dinosaurio, ofrece otras de senderismos por lugares encantados como los que presentamos en esta entrada. Todas señalizadas, como la ruta por el Bosque de los Resineros en medio del Pinar de Pino pinaster, atravesando la masada del Pinarejo con sus campos hoy yermos. El programa CHINO CHANO de Aragón TV en su programación presentó una vía para llegar a la cima de Portillo Ramiro, que se inicia en el pueblo para dirigirse a la Fuente la Maleza y enlazando desde aquí con los trazados indicados en las anteriores, llegar a la cumbre de Portillo Ramiro. Son unos 18 km. con un ascenso cómodo entre unos bosques acogedores y atravesando un paisaje cultural fruto del trabajo del campesinado. A través de este Track puedes acceder a parte de esta ruta con ascenso hasta la Loma de las Majadas y desde la fuente de la Canaleta descender por la masada de la Andihuela.
Pinchando en FOTOS, accedes a algunas fotografías del lugar
