CIRCULAR LA GASCA_ERMITA SAN CRISTOBAL-REBOLLO GORDO/SENDERISMO

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Una nueva excursión senderista por el entorno de las Sierras de El Pobo y Castelfrio, en esta ocasión en el área de una altitud entre los 1000 m.s.n.m y los 1300 m.s.n.m. Descendemos a lo largo de una inclinada ladera de caliza jurásica hasta llegar a su contacto con los materiales de arcillas, calizas carbonatadas y arenas, acumulados durante el periodo geológico terciario en que tras hundirse la fosa del Alfambra por la falla del mismo nombre, comenzó a rellenarse con los materiales erosionados arrastrados por corrientes de agua que desembocaban en la hoya donde se ubicaba una enorme laguna, que existió como núcleo sedimentario hasta que por la zona del Rincón de Ademuz bascula y se abre al mar, comenzando a drenarse y a evacuar los sedimentos por el cauce del río Turia que los arrastra hasta en el mar Mediterráneo.

Desde el inicio de estas Sierras en el Campo de Visiedo hasta el Puerto de Escandon, en las Gasconillas, encontramos esta continuidad geológica, en cuyo sustrato se desarrolla una vegetación en la que conviven la sabina albar, la encina, el quejigo, el pino negral e incluso llegan pinos silvestres. Estos últimos son los que más sufren los periodos de sequía estival y estrés hídrico, perturbación que a lo largo de los últimos años se han intensificado lo que ha generado mortandad y marchitación. En ocasiones encontramos el dominio de pinar negral, en otras repoblacines de pino, bosques mixtos de sabina albar, quejigos y encinas, o densos matorrales achaparrados de carrascas. También campos cultivados de cereal, muchos de ellos actualmente abandonados por que por sus dimensiones no permiten la mecanización de los trabajos y en ellos comienza un proceso de regeneración con la aliaga como pionera.

En la roca caliza y en las laderas de mayor pendiente dominan los carrascales, son zonas más xéricas con mayor insolación y en donde por los poros de la roca se infiltra el agua. Esta regeneración brutal de la encina constituye los llamados bosques butaneros. La encina brota de la cepa en muchos rechitos que no logran alcanzar un desarrollo mayor del que tienen los matorrales. La alta densidad y las dimensiones de los troncos durante años fueron la fuente de energía de los hogares de los pueblos y las masadas, aquí obtenían la leña para el fuego. La aparición de la bombona de butano frenó la intensidad de las cortas, por lo que hoy se ha desarrollado un matorral cerrado con fustes de no más de 2 metros de altura que compiten por los nutrientes en tal grado que se estanca su crecimiento, con un entramado subterráneo de biomasa con un volumen mayor que la parte superficial, en el que se extienden las raíces arraigada en la tierra y conectadas con los micelios, que anualmente fructifican en superficie en forma de hongos. A estos se les llega a considerar como neuronas que conectan todo el complejo sistema vegetal. Es tal la competitividad por los recursos que su supervivencia se ve amenazada en momentos de crisis como las generadas por la sequía, tal y como hemos percibido estos últimos años en que encontrábamos muchos pies secos.

Allí donde el pastoreo es más intenso, la altura en que comienza a desarrollarse la copa de los árboles es aquella en la que alzándose en las patas traseras llegan a comer las hojas, ovejas y cabras. Estas podan los árboles dejando los troncos libres de ramas y el suelo de brotes jóvenes. Algunos pies de pino negral se cuelan en el bosque, junto a escasos quejigos, que en su día también fueron talados para leñas y hoy rebrotan de unos tocones de grandes dimensiones serrados a ras del suelo. En las laderas de mayor pendiente donde se desplazan lenguas de canchales de la roca fracturada por la acción del hielo, encuentran un espacio favorable para su desarrollo las guillomeras de una gran belleza cuando durante el otoño sus hojas se tiñen de ocre. Allí donde solo ha quedado la roca y donde la temperatura es más extrema es más difícil la regeneración, son áreas más degradadas en las que se extiende un tapiz de tomillos, aliagas y gramíneas.

Pero el objetivo de esta caminata es llegar al Rebollo Gordo. Un enorme quejigo, el mayor conocido de la Comarca Comunidad de Teruel, que actualmente y según se aprecia en las fotografías tomadas desde hace treinta años se encuentra en avanzado estado de senectud. Apenas una rama de varios metros de longitud se mantiene con vida ensamblada en el viejo tronco hueco.

Se localiza a unos cincuenta metros de la Ermita de San Cristóbal de Villalba Baja. Aquí los materiales del suelo son arcillas, un suelo más afable para desarrollarse los árboles. A lo largo del tiempo la erosión a este sustrato más frágil va encajando barranqueras y cárcavas por donde el valle se va vaciando.

El viejo rebollo es un Quercus faginea. Esta especie dada su gran extension en que se desarrolla en el área ibérica le hace referir diversos apelativos: rebollo, quejigo, canica, roble carasqueño…… El término de rebollo le viene de su capacidad de rebrotar de cepa. Su distribución es amplia, principalmente a lo largo del noreste de la Península Ibérica. En la publicación de varios autores, encabezados por el prestigioso botánico Emilio Blanco, Los bosques ibéricos, una interpretación geobotánica, se indica que: este árbol es el más perjudicado por la acción desforestadora llevada a cabo por el hombre y por el proceso erosivo que sigue a esta intervención. Con la pérdida de espesor, drenaje y capacidad de retención del suelo, el quejigo se vería imposibilitado de recuperar laderas antaño propias si se abandonara la práctica ganadera o agrícola. La encina, mucho más frugal, habría sido la gran beneficiaria y, quizás, su área actual esté magnificada por este hecho.

La presencia en los barrancos y umbrías de agracejos, endrinos, rosales, diversos rhamnus o el cerezo de santa lucía, que constituyen el estrato arbóreo de estos robledales, pueden indicarnos la posible dominancia de estas arboledas, hoy reducidas al mínimo, en estas sierras.

De regreso de la excursión hemos de ser reiterativos una vez más en la tristeza que nos envuelve al contemplar los restos de trincheras, cráteres abierto por el impacto de bombas de aviación y de morteros. Son la huella de los encarnizados combates que se desarrollaron hace ochenta años en estos lares. Pensar en los jóvenes reclutados por uno u otro bando, según el lugar donde vivían, que vieron frustrada su vida por el desastre de la guerra y las consecuencias que arrastró durante los años posteriores la implantación de una dictadura como forma de gobierno, nos estremece.

Muerte y violencia a la que nos hace temer volver, cuando hoy somos testigos de los cambios que están experimentado las posiciones políticas en el mundo. En los países occidentales el avance de ideologías no democráticas que se apartan de los derechos civiles alcanzados y desnaturalizándo el sentido del estado de bienestar social consensuado tras la segunda guerra mundial, garante de la calidad de vida alcanzada durante estos años y sustentado con políticas fiscales progresivas.

La política, tan necesaria, lejos de llevarnos a un debate sosegado sobre como organizar nuestro modelo socioeconómico en la búsqueda de la equidad, la sostenibilidad, el respeto a la vida….. con el objetivo del bien común, se nos presenta en forma de discursos envalentonados entre machos alfas peleándose por alcanzar el poder, pero sin explicarnos para que y para beneficio de quien. Lideres ambiciosos y dispuestos a pagar cualquier precio para dominar autoritariamente el país.

La utilización de bulos y mentiras se traslada al sentir social, haciendo germinar la desconfianza en las instituciones. No podemos renunciar a la necesidad de controlarlas, con las herramientas que nos proporciona la democracia y que no aportan los modelos totalitarios. Tenemos el derecho de exigir el máximo de transparencia en la gestión de gobierno como garantía de la legalidad. Cometemos un error en apostar por aquellos que nada nos ofrecen más allá de encolerizar, en lugar de seguir trabajando en torno a un modelo que permite la posibilidad de autocorrección cuando se desvía del interés general.

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