PR29 SIERRA GUDAR / SENDERISMO

TRACK EN WIKILOK

Nos adentramos en una ruta fácil para disfrutar de un paisaje silvo-pastoril. Barrancos y laderas pobladas de un denso pinar silvestre y negral. Campos de pastizales delimitados por muros de piedra y setos de arces, majuelos, espinos y endrinos. La casa de la masada como núcleo vertebrador de un modelo económico que modeló este territorio en torno a los recursos disponibles, cerca de ella la fuente de agua y junto a ella varios enormes chopos o grandes sauces. Una cultura campesina de la que solo queda el paisaje y cuando las vigas aguantan el edificio de la familia. Guardan los recuerdos que permanecen en los descendientes que escucharon las voces de sus abuelos, y ocultos aquellos que no se desvelaron.

El camino discurre por una la ancestral vía pecuaria que lleva desde la Virgen De la Vega de Alcala de la Selva hasta Linares de Mora. Coincide con el sendero de pequeño recorrido señalizad, el PR29. Hace unos años hubo un proyecto de asfaltar este camino, que no llegó mas allá de la Ermita de San Miguel donde iniciamos la marcha.

Una falla separa la Sierra del Chaparrosa del Monegro. A través de esta incisión van a discurrir las aguas en direccion a Linares de Mora. El Monegro es un enorme domo elevado, al estirarse se producen fracturas y el deslizamiento de los flancos generando un relieve escalonado.

Desde los picos Chaparros y Las Tres Cruces, la montaña se desliza a través de cinglos, en cuyas paredes anida el águila real. Empinadas laderas de difícil acceso a las que se agarra un denso pinar y donde han encontrado cobijo plantas singulares como tejos o tilos.

Desde los dos mil metros de altitud del Monegro las aguas se van encajando en barrancos, a través de campos de pendiente moderada que el hombre ha sabido aprovechar y en donde se diseminan las masadas.

Las aguas de una vertiente y de la otra se van uniendo al cauce del fondo del valle. Juntas alimentan al rio Paulejas, que a su vez desembocará en el rio Linares que tras unirse al Mijares llegará al mar.

Entre el cauce del río en lo más hondo y la vía pecuaria se extienden amplios campos de pastizales. El sendero que seguimos va atravesando cada uno de los predios, cuyos límites suele marcarlos los barrancos que descienden buscando al rio.

Masada de las Barracas y el Barranco de las Barracas. Masada del Masecillo y el Barranco del Masecillo. Masada del Barranco Hondo y el Barranco Hondo. Masada de Simón y Barranco Simon.

En nuestro camino no alcanzamos el Barranco del Río Paulejas, al que da nombre la Masada del mismo nombre ubicada agua arriba en el alto de la montaña.

No ha terminado este invierno de temperaturas agradables y de escasa precipitación que no ha alimentado a los acuíferos. Estos días de mitad de febrero el ambiente es primaveral y aun cuando la vegetación en la montaña se resiste a activarse, en las laderas soleadas y junto a los juros de piedra vemos volando imagos de lepidópteros que permanecen hibernando y aprovechan los días soleados para volar: Pontia daplidice, Aglais io, Colias croceus, Polygonia c-album. Un ejemplar de cada especie, a lo sumo dos que nos han alegrado el paseo.

Deja un comentario