
Candida,s’auveya, llevaba una esquila que sonaba
TOLÓN – TOLÓN – TOLÓN- TOLÓN
que despertaba a n’el bè.
Le puso al badajo un paño
y sonaba
DOLON – DOLON – DOLON
El cordero asustado no dormía.
Se quito el collar de cuero con la esquila
y con un cordel del color rosa se colgó un cascabel
tilín – tilín – tilín – tilín
Ya duerme feliz
