PARARGE AEGERIA

Pararge aegeria

Alas extendidas sobre una piedra para captar los rayos del sol que calienten su cuerpo de sangre fría.

Una mariposa cercana a ambientes humanos. Con querencia a zonas sombreadas, tanto en jardines como dentro de bosques, barrancos e incluso en el interior de los setos que bordean cultivos. Con una gran capacidad para adaptarse a los entornos transformados por el hombre. Extendida desde el Norte de África, toda Europa al este de los Urales, llega a vivir hasta las tierras de Asia Menor.

Nos acompaña todo el año en diferentes generaciones. En las montañas de un clima más frío se esconde entre las grietas, de las que sale los días soleados en que podemos encontrarla en los paseos por el campo.

Las orugas se alimentan de gramíneas: Brachypodium, Agrostis, Dactylis, Poa…Como los imagos allí donde la sombra de árboles y arbustos aportan ese ambiente de penumbra. De color verde con líneas dorsales laterales más oscuras se esconden y son difíciles de observar, con un comportamiento tal que si las descubrimos se dejan caer al suelo donde permanecen inmóviles. Crisalidan sobre una rama o una hierba, con un color verde o marrón pálido que se mimetiza con el soporte elegido. La mariposa eclosiona en un mes. Si la entrada del invierno le pilla en estado de oruga o de crisálida hiberna para emerger en la primavera siguiente.

Allí donde el ramaje de los árboles deja penetrar la luz del sol se posa el macho, de un tamaño más pequeño y un color naranja menos marcado que las hembras, esperado la entrada de estas para cotejarlas. Un territorio que defenderá si se aproxima otro macho a los que se enfrentará en una pelea en la que ambos emprenden un vuelo vertical, rápido en el que saldrá expulsado el más débil.

(Mariposas diurnas de la Comunitat Valenciana de Sergio Montagud Alario y José Antonio Garcia Alamá)

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