
Silenciosas nadie las escuchó llegar.
Entre las espigas del trigo, de avena y cebada
fueron ocupando el lugar.
Una inmensa alfombra roja
se extendió en toda la estepa.
Como nadie las pisaba
todas se balanceaban.
Mariposas y abejorros acudieron a libar
y el silencio se rompió con su zumbido
bzzz – bzzz – bzzz
Y el panadero del pueblo
que cosechó el cereal,
con la las semillas de aquellas
tuvo la harina perfecta para hacer pan con semillas de amapola
