ADISHI (2.094 m.)- KHALDE (2.065 m.) – IPRALI(1.820 m.) / 10 Julio 2025

Anoche Davit, al presentarnos la ruta que haríamos hoy, nos indicó que se trata de una de las exigentes del trekking, tanto por su longitud como por su desnivel y por supuesto por las enormes perspectivas del paisaje que vamos a encontrar.

Disponemos del track y sus características, que generosamente, una vez más nos cede nuestro compañero de viaje, Jesús Sierra. Datos que pueden descargarse accediendo a su perfil en la aplicación de WIKILOK (pulsando en el enlace).

Distancia total: 18,91 km 
Altura Inicio: 2095.1 m Altura Final: 1973. m 
Altura Mínima: 1973.1 m Altura Máxima: 2815.45 m 
Desnivel de subida acumulado: 799.96 m Desnivel de bajada acumulado: 921.37 m 
Desnivel positivo por Km: 42.3 m Desnivel negativo por Km: 48.72 m 
Tiempo total; 9,17 h Tiempo en movimiento; 5,10 h 
Nivel de dificultad:” Moderado” 

Antes de abandonar Adishi le dedicamos una mirada de despedida y nostalgia, con el deseo de que sobreviva y todas estas iniciativas, que sus gentes han comenzado para recuperar la vida en él, salgan adelante y les de una oportunidad para afrontar el futuro.

Caminamos por la pista por la que ayer por la tarde, junto a Iñaqui y Chabier, nos aventuramos a conocer pájaros y reconocer el paisaje. La primera parada la realizamos unos 6 kilómetros junto a la Iglesia Lamaria, desde donde comenzamos a divisar el Glaciar Adishi y sobre él el monte Tetnuldi, hoy con su cumbre cubierta por una capa blanca, ayer la cubría un velo también blanco, que nos borra la silueta de la doncella del Valle.

Davit nos cuenta la historia de esta Iglesia:

Aquí se ubicaba una aldea que fue arrasada por un deslizamiento de ladera en una de las grandes avalanchas.

La ladera todavía conserva formas en el relieve producidas por solifluxión, proceso geológico que describe el movimiento lento y descendente de suelos saturados de agua debido a la gravedad, que se produce en regiones con permafrost o suelos arcillosos, donde la saturación de agua provoca que el el suelo se desplace gradualmente ladera abajo, formando lóbulos o lámina. En esta región de suelos saturados de agua y con temperaturas bajo cero, zona periglaciar, el desplazamiento es causado por el deshielo y la expansión del agua al congelarse, lo que crea un flujo viscoso. que arrastra el material superficial.

Los descendientes de los supervivientes hace unos años reconstruyeron la Iglesia en recuerdo de sus antepasados. Allí se venera a San Jorge, patrón de Georgia. San Jorge, era un soldado griego de Capadocia y el guardián del emperador romano Diocletian, que fue sentenciado a muerte por ser cristiano.

Los feligreses acuden cada año a un romería con peticiones y votos de fertilidad. Si obtienen el beneplácito, regresan al año siguiente en el que nace el niño o la niña, y sacrifican una cabra con la que en la fiesta invitan al resto de aldeanos. También plantan un árbol. Estos árboles van proporcionando cada año la leña para asar la carne.

Unos kilómetros más allá debemos atravesar el río Adishchala. La fuerza del caudal y la profundidad dificulta el paso. Los aldeanos proporcionan unos caballos ensillados en cuya montura atravesamos las aguas bravas; una nueva fuente económica para estas gentes.

Continuamos el camino ascendiendo por una fuerte ladera poblada de un bosque caducifolio, con extensiones de abedules y rododendros entre los que florecen plantas de diversos colores: amarillo de los lirios, ranúnculos, arnicas y adonis, azul de betonicas, blanco de anemónas, rojo de amapolas… Llegamos al Pas Chkutnieri(2.835 m). Todavía ascendemos un poco más para llegar al mirador. Desde allí aprovechando el día despejado y la temperatura agradable disfrutamos largo tiempo de la visión del Glaciar Adishi, lo tenemos enfrente. Con los prismáticos podemos apreciar sus fracturas. Los seracs, originan un fuerte estruendo que nos estremece y resuena a nuestro alrededor. El sonido se ve acompañado por el canto de un pequeño bando de chovas piquigualdas, que sobrevuelan los alrededores. Nos mantenemos un buen ratos tumbados a casi 3000 metros de altura, rodeados de montañas de hasta 5000 metros, en una gran alfombra de prado verde salpicado con flores azules de gencianas azules y moradas de campanillas.

Mientras reponemos fuerza con el picnic, que nos han dado esta mañana en la casa de huéspedes, meditamos ante la majestuosidad de la cordillera que nos rodea y nos preguntamos por su formación:

El Cáucaso se formó hace 28 millones de años principalmente debido a una colisión de placas tectónicas entre la placa Arábiga, que se movía hacia el norte con respecto a la placa Euroasiática. Cuando el mar de Tetis desapareció y la placa Arábiga chocó con la placa Iraní y fue empujada contra ella y con el movimiento en sentido horario de la placa Eurasiática hacia la placa Iraní y colisionaron, la placa Iraní fue presionada contra la placa eurasiática. Esto dio lugar a la creación de las montañas del Cáucaso. Como resultado, más del 50 % del territorio de Georgia es montañoso. Es una continuación de la cordillera del Himalaya, que también está siendo presionada al alza por una colisión similar entre la placa Euroasiático y la placa Índica.

Toda la región sufre regularmente terremotos por dichas fuerzas, lo que impide la subducción del borde adelantado de la placa y de ahí la falta de actividad volcánica en el Gran Cáucaso (aunque existen estratovolcanes como el monte Elbrús y el monte Kazbek, entre otros.

Principalmente los materiales geológicos que la componen son sedimentos (mica, esquisto) y en parte rocas metamórficas (cuarcita, pizarra). Interpretamos que los picos de 4000/5000 m. lo componen rocas volcánicas como el granito, o cuarcitas, areniscas sometidas a altas temperaturas por el vulcaismo.

Una pronunciado descenso nos lleva a la ribera del río Khaldechala, que desciende desde el glaciar de las laderas del pico Janga. Alcanzamos un amplio valle glaciar donde encontramos algunas casas utilizadas por los pastores. Conforme avanzamos hacia la aldea de Khalde, el rio se va encajando en una profunda garganta que desemboca aguas abajo en el río Inguri. Una cascada, que desciende desde la montaña, permite refrescarse y calmar el calor de estas horas del mediodía antes de llegar a Khalde.

Esta aldea en el siglo XIX se negó a pagar los impuestos que querían imponer los rusos (cuando el imperio zarista ruso dominó estos lugares). Los aldeanos lucharon hasta la muerte durante una revuelta, consecuencia de ello fue completamente arrasada, y apenas conserva algunas torres defensivas denominadas Svan o también Koshki.

Las autoridades rusas prohibieron su repoblación y la renombraron como «Nuevo Iphali«. En la tradicional Svanetia los habitante de Khalde son considerados como héroes, lo recuerdan en una canción dedicada a ellos llamada «Gaul-Gavkhe«

Nos refrescamos con una cerveza en uno de los bares abiertos durante el verano para recibir a los senderistas del trekking. Alargamos el descanso con una charla georgiana-ingles-castellano, una vez más gracias al esfuerzo de nuestros compañeros que dominan las lenguas. Y emprendemos por una pista de tierra el descenso hasta Iprali, una pequeña aldea sobre el río Inguri donde se ubica la casa de huéspedes donde nos alojaremos hoy. Un recinto amplio y confortable.

Durante el camino apreciamos la margen izquierda del río Khaldechala, densamente poblada de vegetación. Pensamos que por esos espacios deben desplazarse osos, lobos y chacales. Le consultamos a Davit, quien no termina de descarta la posibilidad, aunque nos indica que nunca se ha encontrado con ellos en los trekking.

Mientras andábamos hemos coincidido con diferentes grupos, que como nosotros han iniciado el trekking. Dos de ellos eran grupos de jóvenes Israelis. Uno compuesto por chicas y el otro por chicos. Ambos mostraban su identidad en la forma de vestir: con faldas tipo uniforme las chicas y los chicos portando el kipá en su cabeza. No hemos hablado con ellos, pero nos ha surgido la pregunta de si respaldan el genocidio que su gobierno esta realizando en Gaza. Por su edad es muy probable que en los próximos meses se incorporen al ejercito israelí. ¿Están conforme con la actitud de su gobierno y van a participar en acciones que vulneran los derecho humanos fundamentales con crímenes de guerra, atacando a la población civil? O, como todos nosotros, sienten que estamos perdiendo el alma al no ser capaz Europa de pararlo, como expreso hace unos días Josep Borell, que hasta la anterior legislatura ha sido Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad / Vicepresidente de la Comisión.


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