
Hay momentos para disfrutar del paisaje en solitario. Aprovecho las referencias de la excursión que días pasados realice con el Grupo Alpino Javalambre (GAJ) por el corazón del Paisaje Protegido del Rodeno. Una ruta circular con inicio y final en la Casa Forestal de Tormon, llegando al campamento maquis de Ligros, cruzando la Umbria Negra para llegar al mirador del Pajarejos y pasar por el abrigo rupestre de las Olivanas.

Inicio mi excursión desde el punto de encuentro -panel interpretativo del Paisaje Protegido de los Pinares del Rodeno- ubicado en la entrada al Barranco de Ligros desde la carretera que lleva Tormon y junto al cruce a través del que por una pista forestal llegaríamos a Bezas pasando bajo la Peña de la Cruz. Son 14 kilómetros de longitud y casi 600 metros de desnivel.
Desciendo siguiendo la pista que lleva hasta el Barranco Los Burros, bajo el Campamento del Maquis, que en esta ocasión no visito. Aquí dejo el sendero circular marcada en torno al campamento, para seguir la senda seguida en la excursión con el GAJ, ascendiendo bajo una pared de arenisca, muy cerca de donde se encuentra la cueva ahumada. El camino nos acerca hasta el mirador del Pajarejo, está sin señalizar, salvo los mojones que los organizadores del GAJ colocaron para orientar su actividad, también ayuda confirmar la ruta en el track de la aplicación TopoGPS descargado en el teléfono móvil.
No obstante recomiendo no realizar esta ruta en solitario. Es preferible ir acompañado por alguien que conozca la zona, pues la red de callejones abiertos por la erosión en la masa de arenisca y conglomerado del rodeno, junto al pinar homogéneo y denso, no favorece la orientación y es fácil perderse.

Las rocas esta modeladas por estructuras erosivas como gnammas (pequeñas cavidades en superficies horizontales) y taffonis (huecos en paredes verticales), ademas de macroformas como los susodichos callejones, pasillos, o aquellas con formas de setas y torreones, resultado de la erosión del viento y la lluvia. Modelados que se combinan con anillos de Liesegang, bandas concéntricas causadas por la precipitación de minerales. A su vez proporcionan resguardo naturales para protegerse de la lluvia y el viento, abrigos y cavidades donde en ocasiones se encuentran grabados y pinturas del arte rupestre levantino.
Alcanzado el mirador del Pajarejo sigo la pista que lleva a la fuente del mismo nombre.

Conforme avanzo las areniscas van siendo suplantadas por calizas, se trata de la facies Müschelkalk (la traducción del alemán es ‘caliza con conchas’), periodo el que debe nuevo el mar ocupó el continente originando sedimentación marina. Y en ese sustrato el Pinus pinaster va siendo sustituido por el Pinus nigra.

Varios metros andando después de la fuente, tras atravesar un puente de piedra rodena sale una senda a la derecha con indicaciones para llegar al abrigo de arte rupestre del Pajarejo.
Estamos en el Barranco de Ligros, que no abandonaremos hasta la masada del mismo nombre, desde donde tomaremos rumbo hacía el este para alcanzar el punto de inicio.

El Paisaje Protegido de los Pinares del Rodeno fue declarado como tal en el año 1995. Con posterioridad ha sufrido una ampliación de la superficie incorporando al espacio la zona en la que hoy realizó esta excursión.

La gestión llevada a cabo a lo largo de estos 30 años ha favorecido la conservación y mejora del paisaje. Ha contribuido a ello la gestión forestal desarrollada en este pinar envejecido por los años en que se explotó para obtener resina, época de la que quedan como testigo grandes ejemplares de Pinus pinaster con la corteza horadada por grietas en la que se colocaba la cazoleta de barro, algunas de ellas todavía se conservan extendidas por el suelo del bosque, donde se escurría la resina mientras sangraba el árbol. Se han ido eliminando viejos árboles muertos dejando penetrar la luz y favoreciendo el desarrollo de un sotobosque de enebros, jaras y gayuba. También crecen sabinas, quejigos y rebollos, sin olvidar los sérvales, por lo que es de aventurar que en el futuro evolucione hacía una comunidad de bosque mixto. Las zonas más frescas, como es el Barranco de Ligros, al que hoy nos lleva nuestro caminar, conservan poblaciones de acebos y avellanos que enriquecen la biodiversidad de este lugar. Es precisamente por esta, la flora y fauna que vive entre estas peñas, por lo que es de prever en un futuro próximo su declaración como Parque Natural. Sería el primero en la provincia de Teruel y un reconocimiento al trabajo realizado en su gestión durante estos treinta años desde que se declaro paisaje protegido.

Estamos en los días de mitad del mes de octubre, con una temperatura agradable y el cielo soleado, lo que nos permite contemplar el vuelo de varios imagos de mariposas con la Pontia daplidice, Pararge aegeria o la mariposas migradora Vanessa atalanta, que aprovechan el día calurosa para realizar sus últimos vuelos antes refugiarse a hibernar en las grietas de las rocas, los huecos de los árboles o las viejas parideras que todavía resisten en pie.

El Paisaje Protegido del Rodeno comparte ubicación con el Parque Cultura de Albarracín, declarado tal por el alto valor de los abrigos de arte rupestre levantino, aquí presentes. Sin olvidar la cultura campesina que durante siglos trabajo la tierra en cultivos y con el ganado definiendo el mosaico representado en el paisaje que observamos Cultura que rescata del olvido las construcciones de masadas y parideras, muchas en ruinas, fuentes de troncos ahuecados… u hornos de doble cámara, como el existente en la senda que conduce al abrigo del pajarejo, que pasa inadvertido para la mayoría de quienes visitan estos lugares.

Una vista al mapa geológico de TERUEL, ESCALA 1:50.000 de IGME, nº 589 TERRIENTE nos permite apreciar que la masa de arenisca del Budsanstein del trías esta flanqueada por material paleozoico de cuarcitas junto a la carretera de acceso a Tormon, así como por el Este por rocas calizas del jurásico y hacia el Oeste aflora material del periodo cretácico en el monte Javalón, una de las cimas enigmáticas de la provincia de Teruel. Las diversas orogenias que formaron estas montañas han dejado su impronta en pliegues y fallas que favorecen esta mezcla de variada litología.
