ENTRE SABINAS

[Sabinas y enebros son los bosques más originales de todo el occidente de Europa. Sus áreas de mayor dominancia son aquellas que resultan adversas a la vegetación arbórea.

La sabina albar (Juníperus thurifera) puede alcanzar los 20 metros de altura, aunque por norma general mide entre 4 y 8 metros. Crece con lentitud, 1-3 mm- de diámetro al año, por cuanto los ejemplares más corpulentos, con troncos entre 1 y 2 metros de diámetro pueden alcanzar los 1000 años de edad.

Bosques Ibéricos, por Emilio Blanco y colaboradores]

Observando el hábitat donde localizamos esta especie, deducimos que es un árbol de enorme vitalidad, de una resistencia y amplitud ecológica envidiable. Vive en áreas con inviernos en los que se puede alcanzar los -25 ºC y veranos con temperaturas de hasta 40 ºC. Además soporta periodos de extrema sequía. Su potente sistema radical se ancla en suelos pedregosos, secos y absorbentes como son los lapiaces en roca caliza donde ningún otro árbol es capaz de instalarse.

En el entorno de la ciudad de Teruel la presencia de este árbol es constante. Los árboles más longevos que viven en este territorio son sabinas. Pero lo mas importante en la regeneración de campos abandonados, donde esta especie es pionera por su gran capacidad de volver a colonizar las tierras, ayudadas por los zorzales. Los zorzales durante el invierno acuden a los sabinares a alimentarse de los gálbulos, dispersando estas semillas y favoreciendo su germinación tras pasar por su tracto digestivo.

Son muchas las opciones para pasear por estos bosques. En esta ocasión proponemos dos rutas.

La primera lo es desde el Paisaje protegido de los Pinares del Rodeno. Un recorrido de pequeño recorrido nos traslada hasta la gran sabina Peseto. Partiendo desde el Centro de Interpretación del Paisaje en Dornaque, seguimos las marcas amarillas y blanca que nos dirigen hasta Saldón. Cuando abandonamos el sustrato de rodeno, con piedra de areniscas rojas donde domina el Pinus pinaster, iniciamos al entrar en las calizas el inmenso bosque de sabina albar.

La otra ruta la localizamos en la Sierra Coronillas, al sur de la ciudad de Teruel, en el entorno del Pinar de la Hortaleza del pequeño barrio diseminado llamado Aldehuela.

El recorrido rodea el Pinar de la Hortaleza. Un bosque mixto donde conviven el Pinus nigra, el Pinus sylvestris, Quercus faginea, Quercus ilex y tres especies de Juníperos: Juníperos thurifera, Juníperos phoenicea y Juníperos comunnis. En torno a este bosque instalado sobre un sustrato rocoso del periodo triásico, se extiende en las alturas un paisaje de roca caliza, con una geomorfología kárstica. Rocas jurásicas en donde el pequeño espesor de suelo, lo es de los trozos de caliza rotos por acción del hielo (gelifluxión) acumulados junto a la arcilla desplazada al disolver el agua el carbonato cálcico. En este paisaje el sabinar que encontramos es del páramo, típico del Sistema Ibérico, con una baja densidad de árboles diseminados en el territorio.

En este pinar de la Hortaleza encontramos algunas simas. Una de ellas la Sima del Ruidor. Los arqueólogos la datan en un periodo en el que las guerras en el territorio pudieron obligar a algunos habitantes a ocupar cuevas en espacios apartados a los que se retiraron para sobrevivir.

Se localiza también la Ermita de San Miguel. La veneración de San Miguel en ermitas rurales a menudo se entrelaza con lo esotérico y la magia popular, vinculándose a 
lugares de poder natural (fuentes, montes) que ya tenían culto precristiano, donde la figura del arcángel como vencedor del mal y protector de caminos y liminares se cristianiza, convergiendo con prácticas de sanación, limpiezas energéticas, o ritos de protección contra la brujería, reflejando la sincretización entre creencias ancestrales y el cristianismo.

Las vistas desde el punto geodésico de Las Coronillas es impresionante. En base a ello fue un punto clave en la dirección de la toma de Teruel por la República en la guerra civil española, en diciembre de 1937. Existen multitud de restos de trincheras y búnkeres de ese momento histórico. Muchos de los caminos que ascienden deben tener su origen en aquella época, pues a través de ellos debió organizarse la retirada de material y tropa cuando el 22 de febrero de 1938 el ejercito rebelde volvió a ocupar la ciudad.

Desde estas cimas también tenemos una impresionante visión de la Rambla Barrachina, escenario donde se ha rodado la nominada película en diferentes festivales de cine nacionales e internacionales, Sirat.

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