ASCENSION A LAS HOYALTAS/ Senderismo

El invierno no ha sido excesivamente frío. A lo largo de enero y febrero, sucesivas borrascas dejaban un cielo plomizo, sin mucha precipitación en estas tierras, pero que nos robaba los rayos de sol que nos levantan el ánimo. En la última quincena de febrero han regresado los días soleados con una temperatura próxima a la primavera, no normal en este periodo invernal. Aprovechando la bondad del clima nos hemos lanzado al campo y, no sólo nosotros, también han regresado algunos pájaros de su lugar de invernada y vuela alguna mariposa, como las limoneras o las blanquiverdosas, que hibernaban en las grietas de los muros de piedra o dentro de la corteza de los viejos árboles.

TRACK DE LA RUTA EN WIKILOK

Vuelvo a ascender a las Hoyaltas, en la querida Sierra del Pobo, en esta ocasión desde el oeste, por la ladera que se extiende hacia el valle del río Alfambra.

Inicio el camino dejando el coche en el cruce donde parte el camino que baja hasta El Portichuelo desde la carretera Escorihuela- El Pobo.

Desciendo por la senda que atraviesa la repoblación de pinos silvestres hasta donde comienza el carrascal. Aquí, varias trincheras de la guerra civil han sido recuperadas y señaladas como PR para visitas turísticas.

Alcanzó el merendero de La Torrecilla y, cruzando una barrera de espinos de rosales silvestre y agracejos, llego a una paridera. Muy cerca, unos paneles interpretativos nos indican un yacimiento arqueológico de una casa de la época andalusí, que nos habla de la larga ocupación humana de estos lugares. Gentes que han modelado estos paisajes con campos de cultivo, pastizales y un carrascal que rebrota de sucesivas cortas a la que ha sido sometido para obtener la leña que mantenía encendido el fuego del hogar.

A través de una pista alcanzamos la carretera de nuevo y aquí tomamos una senda. Comienza la verdadera ascensión hasta las Hoyaltas a través de este camino que cruza un denso carrascal, con quejigos y guillomos… Brotan de una tierra dura, son calizas resecas con poco suelo tapizado con espliegos, tomillos y matas de gayuba. Apenas unos cien metros de la cima, los árboles desaparecen y la vegetación queda reducida a pastizal y enebros.

Las vistas desde el alto son impresionantes a lo largo de cada ángulo donde dirigimos la mirada. Encontramos los dos vértices geodésicos que indican altitudes en torno a los 1700 m.s.n.m. También un proyecto de lanzadera para parapente, en donde se deterioran los paneles de césped artificial que se instalaron para facilitar el despegue, también los postes con las mangas que ayudaban a medir la dirección del viento, estas ya desaparecidas, y un edificio que hoy sirve de refugio para otros usos.

Resisten Los parapetos y las trincheras de la guerra civil. Junto a ellos varios paneles nos ayudan a interpretar su existencia.

Otros paneles nos informan del paisaje, la flora y la fauna, siguiendo postes con las marcas de un PR que asciénde desde el pueblo del Pobo.

La cresta de la montaña esta fracturada por el hielo en trozos de roca que ruedan ladera abajo formando pedreras y canchales. A su cobijo encuentran refugio matas de Erodium celtibéricum. El Erodium es la planta nodriza de la mariposa Aricia morronensis. También se extiende matizas de Sedum sp. planta de la que se alimentan las orugas de Parsassius Apollo, mariposa que volaran al inicio del verano.

Iniciamos el descenso por ladera eorientada hacia el Este, la que desciende hasta la hoya del Pobo. Es un erial donde aflora la roca caliza, con el suelo justo para que se extienda el pastizal de gramillas como Festuca hixtrix, Carex humilis..… Un mar de hierba donde dentro de unas semanas eclosiónara de la crisálida de los imagos de la Erebia epistygne. El ganado casi ha desaparecido y cada año el paisaje se ve salpicado con la recuperación de enebros e incluso algún pino. Observando las fotografías del vuelo americano, actualmente ortofotos obtenidas por satélites, en el periodo que va desde los años cuarenta del siglo pasado hasta ahora, vemos el avance de manchas de vegetación que a lo largo del tiempo llegará a recuperar la densidad del bosque perdido.

Estas parameras son el hábitat de aláudidos como las alondras, que también animadas por el día soleado han iniciado sus primeros vuelos de cortejo en esta primavera anticipada, que quizás sea un engaño porque aún quedan por llegar nuevas borrascas que traerán fríos invernales.

Deja un comentario