NO, A LA GUERRA

El mundo arde en guerra y como en tantas otras ocasiones la respuesta de quienes los promueven a quienes defienden posiciones pacifistas es tratarlos a estos de ingenuos.

La Paz ofrece las condiciones para construir proyectos bajo los principios equidad, respeto a los derechos humanos, sostenibilidad…. La guerra destruye el camino para el encuentro con el que consensuar el interés común.

La guerra solo beneficia a quien lo promueve. El coste lo pagaran los ciudadanos. Impuestos destinados a armamento que se desviaran de proyectos sociales (sanidad, educación….). Incluso con su vida sufriendo las consecuencias directas de las bombas, o en el frente donde se envían los soldados como carne de cañón.

La Conferencia de San Francisco al finalizar la Segunda Guerra Mundial impulsó la organización de las Naciones Unidas, que empezaron a existir oficialmente el 24 de octubre de 1945 después de que la Carta fuera ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido, los Estados Unidos y la mayoría de los demás signatarios. 75 años más tarde, las Naciones Unidas siguen trabajando para mantener la paz y la seguridad internacional, brindar asistencia humanitaria a quienes la necesitan, proteger los derechos humanos y defender el derecho internacional. Su funcionamiento se sigue obstaculizando bloqueando la aportación para financiar su existencia. El derecho a veto de las grandes potencias dificulta ecuanimidad.

Las Naciones Unidas están desempeñando una nueva labor que sus fundadores no habían previsto en 1945. La Organización se ha fijado objetivos de desarrollo sostenible para 2030, con el fin de lograr un futuro mejor y más sostenible para todos nosotros. Los Estados Miembros de la ONU también han acordado aciones climáticas para limitar el calentamiento global. Su existencia significa un punto de encuentro.

Las guerras, sobre todo aquellas en las que actúan descaradamente las grandes potencias imponiendo su criterio, suponen el derrumbe del equilibrio mundial. Al borrar la esperanza en el futuro inmediato nos hace mirar al presente y vivirlo intensamente por si el mañana no existe. Nos lanzamos al precipicio sintiéndonos impotentes para parar la guerra, obstruyendo la respuesta a: ¿Que podemos hacer?

Primero decir fuerte y claro: NO, A LA GUERRA.

Continuar con el apoyo a políticas de progreso. Exigiendo transparencia. Abriendo cauces para la participación ciudadana más allá de convocarnos al voto cada cuatro años. Comprometiéndonos con nuestro barrio y ampliando su ámbito a todo el Planeta, nuestra casa.

Deja un comentario