29 de Febrero del 2020 / Lycaena phlaeas

 

Hemos comenzado la temporada de recuento de mariposas. En mi caso en el transecto ubicado en el Lic de Castelfrio-Mas de Tarín, que llevo trabajando desde el año 2014.

El invierno ha sido suave. Únicamente la borrasca Gloria el 19 de Enero dejó una abundante nevada. Desde entonces el tiempo cambió, las temperaturas han sido altas, muy altas, alcanzando temperaturas en torno a 20 ºC y sin precipitaciones. Pero hoy la entrada de la borrasca Jorge esta trayendo un cambio de tiempo. El cielo lo cubre una ligera calima, consecuencia de polvo sahariano que arastra la borrasca, el mismo que generó grandes problemas en las Islas Canarias la semana pasada y que se trasladarón al oceano Atlántico, desde donde ahora es empujado a la Península. Las nubes cubren la mitad del cielo, lo que en ocasiones deja despejado al sol para brillar sobre el campo. El viento mueve las ramas de los árboles y roza nuestra cara, aunque es del SW y permite una temperatura en torno a los 16ºC al mediodía.

Cualquier día de febrero hubiera sido mejor que hoy para  ver mariposas. Hace quince días en la Sierra de Gudar ya volaban: Pontia daplidice,  Lassiommata megera y  Colias crocea.  Pero ante las perspectivas de que el invierno regresa y la incertidumbre  de qué días del mes de Marzo reunirán condiciones para censar mariposas, hemos decidido  iniciar los censos de este año, hoy.

Nos acompañan  cantando entre los arbustos algunos páridos como  el carbonero común y el mito. También  túrdidos como el mirlo común y el zorzal común.  Todavía permanecen algunos bandos de zorzales reales y mirlos capiblancos, que no han comenzado su migración estival hacía los países del Norte de Europa.

No observo a estas horas del día ningún cuervo real. Deben estar comiendo  dispersados por los campos. Esta semana pasada, durante un atardecer contemplé un impresionante bando de más de 100 ejemplares  concentrados y sobrevolando el pinar, que debe utilizar como dormidero. Tampoco hoy vuela el joven Aguila real que ha sido expulsado del territorio de sus padres, que han comenzado una nueva puesta en el nido ubicado a unos kilómetros aprovechando una enorme cueva abierta en los conglomerados del fondo del valle. Durante unos años será nomada, aprendiendo a vivir en solitario en continúa huída, pues será expulsado de cada uno de los territorios donde vivan párejas estables, celosas de su espacio vital.

Hoy es el último día de caza en batida y  se celebra la última de jabalí programada para esta temporada en este coto social de caza que gestiona el Gobierno de Aragón.

Los topillos están trabajando duro acondicionando sus toperas que están abiertas, para ir sacando poco a poco toda la arena que obstaculiza las galerias inundadas por el agua que se ha infiltrado con el deshielo. Todavía se ven los restos de los túneles de barro por donde debieron moverse los días en que el suelo permaneció cubierto por la nieve.  Alguna lagartija también ha despertado del letargo invernal.

En las balsas  me resulta curioso contemplar como se mueven en plena actividad una pareja de cangrejo de río. Las bermejuelas también están activas en la zona donde el riachuelo penetra en el pequeño embalse que retiene el agua, la balsa que en la que durante el verano abrevaran las vacas cada mañana cuando regresan de comer en los pastos y hacen una parada antes de ir a la zona de sestear en la era del pajar del Portichuelo, que poco a poco cada año, conforme el tejado se desploma comienza a ser una ruina..

Junto a la balsa en una solana resguardada del viento y donde  la  piedras  de arenisca roja calentadas por el sol templan la temperatura, una  pareja de Lycaena phlaeas  vuelan, juguetean y se posan  para limbear en las pocas  flores de violetas y potentillas, también alguna compuesta, que han florecido. Este es el sector 1 del transecto. El único donde he podido observar  vuelo de mariposas.  Esta mañana, unas horas antes a un km de aquí se ha cruzado en mi camino un ejemplar de esta especie.

Esta mariposa de nombre común castellano “manto bicolor” o “manto común”  es fácil de identificar   y difícil de confundir. Al menos en estas montañas  desarrolla dos generaciones, la primera que vuela en el mes de Marzo suele ser de una tamaño más pequeño y con una mayor intensidad de su color anaranjado. A las orugas  que nacieron en el mes de octubre y se alimentaron de plantas del genero Rumex, como las acederas, probablemente las agradables temperaturas de febrero  les animó a iniciar su actividad y los imagos que hoy vemos son la eclosión  de las crisálidas.

Es difícil distinguir el macho de la hembra, pero la especie tiene un pequeño dimorfismo sexual -la hembra es un poco mayor-, por lo que interpreto que estos dos ejemplares son un macho y una hembra iniciando su cortejo nupcial.

No es una mariposas que se presenta en grandes densidades. Solemos observar uno o dos ejemplares desde que iniciamos los censos y hasta que terminamos a finales del mes de septiembre.

 

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