
En la isla de Cabrera viven sargentànas negras.
Escondidas en las piedras
salen a tomar el sol.
La pequeña sargentàna quería ser marinera.
Un viejo tronco de almendro
en la orilla de la playa
esperaba un polizón.
A él subió y sin rumbo partió.
Y siguiendo las corrientes
la vuelta al mundo navegó.
A la isla regresó.
Para escuchar sus sonidos
para sentir su calor.
