LA NECESIDAD DE UN PROYECTO EN COMUNIDAD

Pudiera ser casualidad, pero no lo creo. El gobierno ha esperado a que pasaran las elecciones -sobre todo la campaña electoral-, y al inicio de las vacaciones de verano, para dar a conocer la noticia del estado de la “hucha de las pensiones” y la gestión que con ella se hace para “salvar los trastos” de la economía de España, que no va bien.

http://www.elmundo.es/economia/2016/06/24/576c45d3ca474120328b45b5.html

http://economia.elpais.com/economia/2016/07/01/actualidad/1467388367_280629.html

Y los cimientos de la nación, sus ciudadanos, no se han inmutado. Quizás hayan perdido toda esperanza de un cambio en el rumbo al que nos dirigimos desde hace unas décadas, cuando descubrimos que pese al dinero que movía la economía, no éramos ricos; la burbuja inmobiliaria se desinflaban y veíamos derrumbarse el castillo de arena que se había construido para especular y enriquecer los bolsillos de corruptos sin escrúpulos, que el único impuesto que pagaban era contribuir a la financiación de algún o algunos partidos políticos. Me temo que el grado de gran desigualdad social que se viene imponiendo en nuestra sociedad, ahoga en el silencio a quienes más sufren la pobreza, y cierra los ojos de quienes aún disfrutamos de la capacidad de consumir para no ver la realidad en la que vivimos; otros, los grandes ricos, obtienen tanta riqueza, que la guardan en castillos abiertos en paraísos fiscales con ojos avaros para mirar sus monedas sin campo de visión para ver el mundo donde viven.

http://www.eldiario.es/economia/pobreza-desigualdad-aumentando-crecimiento-economia_0_520048395.html

La Seguridad Social ha sido una garantía de calidad de vida para quienes por edad han dejado la vida laboral. La contribución obligatoria a un sistema público de pensiones ha posibilitado mecanismos solidarios para hacer de su gestión el bien común. Lo que para muchos, además de la garantía de ser su gestor una institución pública, era motivo suficiente para poner en duda las nuevas ofertas de planes de pensiones que el sector privado viene ofreciendo desde hace ya varías décadas, pues hace de estos un mecanismo para mejorar situaciones individuales, que no de la colectividad.

Claro esta que los últimos gestores de de este fondo público de pensiones, como los que tenemos y hemos tenido, viendo los resultados y las últimas actuaciones, no han sido capaces de prever la evolución demográfica del país, con altos niveles de envejecimiento, ni tampoco su devenir económico, con una alta tasa de paro y por tanto descenso de quienes cotizan para mantener el sistema público de la Seguridad Social.

Los últimos gobiernos, sobre todo por la imposición de una política de austeridad de la inversión pública para salvar a los grandes bancos, principales beneficiarios de la burbuja inmobiliaria vivida durante las pasadas décadas, y también grandes perjudicados, de lo que son responsables sus gestores y la línea de gestión y financiación por la que apostaron, sin olvidar el saqueo de sus directivos ante la ruina que vieron asomar, respaldados por resultados electorales en los que la mayoría de la ciudadanía ha apostado y viene apostando por políticos que defienden ideologías neoliberales, han reclutado dinero mediante una política fiscal en la que las grandes fortunas salen beneficiarias frente a una clase media que no tiene mecanismos para evadir impuestos. Los grandes ricos se han beneficiado también de la privatización de la sanidad y la educación, pilares de un estado de bienestar, potenciando sectores privados que han hecho negocio de lo que debiera ser un derecho.  Son responsables de la perdida de servicios públicos básicos para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, también del desigual reparto de la riqueza,  de la injusticia de su política fiscal para establecer impuestos equitativos con los que sostener  el Estado, de incentivar la corrupción en el país.

Ante todo ello y mirando los griteríos de patriotas cuya defensa del estado sólo sostienen mediante la utilización de símbolos, descubriéndose cada día nuevos casos de evasión de capitales, fraude fiscal y un único interés en obtener beneficio privado del país al que dicen que aman, pero en el que que no contribuyen a edificar un proyecto de comunidad. Uno termina pensando si hay futuro para seguir en él.

La respuesta es simple. Nadie va a venir a poner orden si nosotros no nos comprometemos en la necesidad de construir una nación, donde las fronteras no las fijen límites geográficos, sino un proyecto común de hacer una sociedad justa, igualitaria y equitativa, en la que además hemos de convencernos de la necesidad de desarrollar políticas de sostenibilidad como garantía para seguir aprovechando los recursos, sin olvidar que para poder seguir viviendo en este lugar precisamos garantizar un futuro con unas óptimas condiciones ambientales, tales como aire limpio para respirar, agua clara para beber, naturaleza rica en biodiversidad con la que compartir el milagro de la vida.

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