A LOS ANGELES INVISIBLES DE LA RESIDENCIA JAVALAMBRE.

RAFAELJOAQUINAMIGUEL

 

Grandes manos las de Rafael. Manos para trabajar, ayudar y abrazar. Símbolo de los valores de su vida.

Rafael falleció el sábado 10 de Marzo.

Desde hace 18 meses junto a Joaquina, con la que ha compartido más de setenta años de amor, viven en la Residencia Javalambre de Teruel -han sido cómplices para levantar con sus manos una casa y formar en ella una familia: nosotros-. No es fácil asumir ese tránsito en tu vida, que supone dejar a un lado todos tus sueños. Desde el primer momento nos han acogido el resto de personas que aquí viven y todos los trabajadores  en sus diferentes categorías laborales. Son nuestros nuevos vecinos y amigos capaces  de hacer sentir  como nuestro nuevo hogar a este lugar.

Han sido meses en los que la vejez avanza. Junto a ella llega  la enfermedad.  El apoyo del Centro para asumir cada una de estos reveses que trae la vida ha sido total. Gracias a ello  nuestros padres han recibido la atención que nosotros solos jamás hubiéramos podido darles. La trayectoria honesta de su larga vida, la bondad y humildad en cada uno de sus actos, por si mismas les hace merecer el reconocimiento y cariño con que los habéis tratado con una gran profesionalidad.

Cuando la virulencia de la enfermedad  termina robándote todo. sólo la humanidad en el trato, como la recibida en enfermería o la profesionalidad del equipo del ESAD mitigando el dolor desde el respeto a la vida, es la mejor compañía.

No podemos olvidar el Hospital Obispo Polanco, donde tantas veces nos han atendido. Allí  también hemos recibido el mismo trato humano, incluso cuando, y es cuando más se necesita, la medicina ya no puede ofrecer  solución.

Todos son centros públicos a los que en los últimos años la crisis les ha robado  inversión pública, grandes recortes de contrataciones de personal, también  ha congelado los salarios. En ningún momento hemos notado que ello haya significado una merma de la calidad con la que sus profesionales trabajan, sin duda las carencias las cubren con un esfuerzo personal  que no están obligados a dar.

Hemos dejado envejecer el Hospital Obispo Polanco y nos encontramos sin una alternativa a corto plazo. No deberíamos dejar envejecer la Residencia Javalambre, creo que es uno de los mejores centros geriátricos de España. Bajo sus uniformes de color blanco, verde o azul  están personas capaces de dejar en casa sus problemas personales, en ocasiones derivados de los recortes en gastos sociales que las administraciones vienen aplicando en los últimos años,  para dedicarse en cuerpo y alma en el centro de trabajo. Son nuestros ángeles invisibles que nos cuidan.

Sabemos valorar la atención de la sanidad y los servicios  sociales públicos. Somos conscientes de la necesidad de tenerlos. Hemos de decir, que cuando te toca vivir en primera persona situaciones que requieren estos servicios y sientes que tu ser más querido se ha marchado  con la dignidad que la enfermedad intenta por todos los medios robarte, pones en su justo valor la enorme importancia de contar en nuestra sociedad con servicios públicos de sanidad y servicios sociales de este nivel.  A la vez eres conscientes de que nunca podrás agradecer los suficiente la ayuda recibida.

 

 

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