LA NECESIDAD DE PRADERAS

Prados antropicos

Necesitamos emprender el camino para liberar de venenos el campo, por nuestra salud y la del Planeta. Nuestro modelo socioeconómico requiere de alimentos y es la agricultura intensiva la que con el uso de fertilizantes y fitosanitarios satisface nuestras necesidades. El resultado lo observamos en la transformación del territorio en las últimas décadas: grandes extensiones de monocultivos y pérdida de biodiversidad. Desaparecen una amplia diversidad de aves silvestres e insectos. Al cobijo de esta simplificación del medio resurgen otras especies, que incrementan el riesgo de plagas por su amplia capacidad de adaptación. Las mariposas que no hace muchos años sobrevolaban en la primavera y el verano extensos pastizales hoy son escasas, porque estos han desaparecido con las roturaciones y porque el veneno utilizado en los cultivos las mata. Debe iniciarse un cambio de paradigma en la agricultura y la ganadería que preserve el medio ambiente.

Mientras se produce, a corto plazo los jardines de las ciudades y pueblos, junto a las cunetas de caminos y carreteras constituyen un refugio para estas especies. Sin embargo nos obstinamos en agresivos trabajos de mantenimiento para controlar la vegetación. El exceso de siega, sobre todo si se realiza en momentos cruciales para el ciclo vital de los insectos, o la utilización del pesticida, como el glifosato, destruyen su último refugio, abocando a la extinción a mariposas, polillas, escarabajos, abejorros….

De nada sirven campañas de sensibilización en la necesidad de preservar la naturaleza, si continuamos destinando dinero público a trabajos que en nada le beneficia. Hay una responsabilidad de las administraciones, pero también una necesidad por parte de la sociedad de conocer como funcionan los sistemas naturales y entender que la simplificación de sus estructuras perjudica a su conservación. Entendamos por poner un ejemplo, que el suelo alfombrado con césped es muy cómodo para tumbarse en la hierba, pero en absoluto constituye un oasis de vida.

La conservación de la naturaleza es un tema cultural. Al igual que en la preservación del arte, la arquitectura, la música, el cine…. no prima el rendimiento sino la necesidad de satisfacer nuestros sentidos, necesitamos un entorno natural agradable por los servicios ecosistémicos gratuitos que nos ofrece, pero también por la necesidad de sentir en nuestra vida un paisaje en el que nos identificamos, acompañado de los colores y olores de las plantas, el sonido del canto de las aves, el susurro de los insectos, el tacto de una mariposa posada en nuestra piel…..

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