FIEBRE ELECTORAL

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La primavera despunta tarde en las tierras altas. Por finales de Mayo las plantas y animales despiertan del letargo invernal; los cabezos se llenan de gramíneas ondeando al viento, los centenos se tiñen de mechas de amapolas rojas, los olores de aromáticas nos embriagan. El tono de fondo son trinos de alondras envueltos con el sonar de las esquilas de rebaños, que retornan del Reino.
Cada cuatro años estamos llamados a las urnas. Los viajes de la caravana electoral son una oportunidad para conocer las Comarcas y observar el paisaje donde se plasma la historia, para analizar sobre el terreno el futuro de estas tierras. El sonido monótono de los altavoces les convierte en intrusos dentro de las soledades donde encuentran lugar pastores y naturaleza, mensajes indescifrable para la realidad de estos lugares.
Casualidad o intencionado, las elecciones coinciden con este periodo en que despierta el silencio, en el que la actividad remontan a los pueblos; los abuelos tras su estancia con los hijos en Zaragoza o estos los domingos a preparar las fiestas del verano. Probablemente si las elecciones se celebran en Diciembre o Enero se encontrarían dificultades para circular por las carreteras y un panorama distinto en las calles.
Llegan con promesas alejadas de la necesidad real de las gentes que viven el día a día. Programas electorales para no cumplir, como en su día dijo Tierno Galvan. Adornos para apoyar el autoritarismo retórico que arrastra el voto cautivo.
Ciegos en la presa del voto, que les llevara a controlar la principales instituciones, hablan de un desarrollo sostenible, incapaz de definirse sin limitar el crecimiento. Su objetivo es crecer, sin saber como, ni hasta donde, ni sus consecuencias; sostenidos por la explotación de los recursos y de las gentes, aunque estos no estén en nuestro territorio, germen del desarrollo y subdesarrollo.
John Berger preguntaba en un artículo ¿dónde estamos?. En una reflexión sobre el momento actual del mundo, el consumismo, la tirania, la democracia, plantea multitud de preguntas, una de ellas: ¿por qué hemos perdido toda visión de lo que supera la duración de una vida?

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