
Viejos amigos decidimos emprender un viaje a Islandia celebrando la jubilación. Casi 50 años en los que hemos compartido momentos trascendentales de nuestra vida, en los que recordamos con especial cariño los viajes familiares con los niños pequeños cruzando los Pirineos.
Somos conscientes que no somos viajeros. Somos turistas que han elegido un destino en un mundo donde esta actividad representa un pilar de la economía, que aporta riqueza, pero que también es causa de desajustes sociales y ambientales que repercuten en las sociedades locales.
Elegimos Islandia. La lectura de un reportaje en el periódico El País nos puso sobre la pista. El reportaje lo protagonizaba el guía de viajes Emilio Mateo, antiguo alumno de Chabier. Emilio nos animó a conocer el país donde ha establecido últimamente su residencia y centra su trabajo.También nos recomendó lecturas y nos dio recomendaciones para decidir la agencia con la que contrataríamos el viaje acorde a las expectativas, el presupuesto y el tiempo del que disponíamos.
En cuanto a la agencia de viajes en español a Islandia, nos pusimos en contacto con Boreal-Travel. Con ella lo contratamos para iniciarlo el 8 de julio, con una duración de 8 días.

Con respecto a lecturas. Además de las recomendaciones de Emilio, como la novela Gente Independiente de Halldór Laxnesss, por mi parte recurrí también a Islandia, la isla secreta de Xavier Moret, del que me gusta su narrativa, que ya había leído en otros destinos publicados por él, así cono la publicación de una recopilación de artículos del País de John Carlin: Crónica de Islandia, el mejor país del mundo. Todas nos ayudaron a anticipar la visión social y ambiental del lugar que íbamos a visitar durante 6 días recorriendo sus carreteras, visitando los lugares seleccionados, conviviendo con las otras 6 personas que iban componer el grupo, junto al guía, nuestro mentor.
Volamos con Icelandair desde el aeropuerto de Alicante. Aterrizamos en Keflavik, a escasos kilómetros de Reykjavík, con unas horas de retraso. Y desde Reykiavik, donde dormimos la primera noche en el hotel Storm, iniciamos el recorrido circular a la isla.


El primer día visitamos el círculo dorado. Una visita obligada al Parque Natural de Þíngvellir, donde se hallaba el Parlamento más antiguo del mundo fundado en el 930, también la falla que separa las placas tectónicas Américana y Europea. Es nuestro primer contacto con el peculiar del paisaje volcánico de esta isla, sus extensiones de pastizales en torno a pequeñas granjas aisladas, los reductos del bosque de abedules que aún se conservan. La siguiente parada es la catarata de Gullfoss, un auténtico espectáculo natural. Para terminar visitando la zona la zona geotermal de Geysir, donde veremos el géiser Strokkur en acción.


A través de carreteras secundarias, cruzando extensos paisajes deshabitados donde las formaciones derivadas de las explosiones volcánicas son las protagonistas, llegamos a Reykholt, el pueblo que fue hogar de Snorri Sturluson (1179-1241), el historiador implicado en el proyecto de anexión a Noruega de Islandia, que fue asesinado por un rival con apoyo del rey noruego Hákon. Aquí encontramos los restos restaurados del túnel que conducía a la casa junto a la piscina de aguas termales. Una parada desde la que puede visitarse la cascada de Hraunfossar, aguas azules precipitándose desde un banco de lava cubierto de hierba verde. Dormimos en el Hotel Reykholt


Tras descansar unas horas, en estos días de julio la noche no aparece por lo que no podemos hablar propiamente un amanecer, iniciamos el viaje hasta Akureyri, en el Noroeste, fiordo donde viajaremos en barco para divisar ballenas. Nos dirigimos hacia el norte de Islandia, una región montañosa tocando el Océano Ártico. En el trayecto pararemos en el cráter Grábrók. Subiremos a su cima, a 170 metros, para contemplar las vistas del campo de lava. La ruta sigue hacía el norte cruzando grandes extensiones de granjas de ovejas y caballos islandeses. A la llegada a Akureyri y tras dejar las maletas en el hotel, ubicado a 5 minutos caminando del puerto, realizamos una excursión de avistamiento de ballenas por el hermoso fiordo de Eyjafjörður. Mientras navegamos observamos cruzar las aguas a araos, frailecillos, gaviotas….. en cuanto a mamíferos marinos tenemos la fortuna de observar un delfín y varias ballenas minke. La sola experiencia de navegar en estas aguas es gratificantes y antes de ir a dormir al hotel Kea damos una vuelta por el pueblo, una ciudad de apenas 20.000 habitantes.


Al día siguiente iniciamos el viaje hacia las Tierras del Norte.Visitamos la cascada de Goðafoss, una de las más hermosas de Islandia, que será nuestra primera parada del día. Después alcanzamos y bordeamos el lago Mývatn, donde vuelven a encontrarse las placas tectónicas y seremos testigos de una impresionante actividad geológica en la zona geotermal de Námaskarð, el campo de lava de Dimmuborgir y el cráter de Viti, en la zona volcánica de Krafla. Terminamos el día con un relajante baño geotermal en «Mývatn Nature Baths«. Nos alojamos en hotel Berjaya junto al lago Mývatn lo que nos permite realizar una paseo por los alrededores antes de acostgarnos.


Comienza el nuevo día en que llegaremos a las Tierras Altas, una región remota y desértica, donde se encuentra la cascada más caudalosa de Europa: Dettifoss. Tras presenciar la fuerza de las aguas en la caída del río glaciar, atravesamos una extensa paramera desértica, donde en ocasiones se forman grandes tormentas de arena. En esta extensa llanura muy dispersas se ubican algunas granjas, como la de Fjallakaffi, «el café de las montañas», un acogedor restaurante y café tradicional situado en la granja y zona de camping de Fjalladýrð, en el asentamiento de Möðrudalur (en las tierras altas del noreste de Islandia), famoso por servir comida casera islandesa elaborada con ingredientes de su propia granja.
Descendemos hasta Egilsstaðir, otra de las pequeñas ciudades de este país con aeropuerto, donde hacemos una pequeña parada logística para comer y seguimos por el este hasta llegar a uno de los fiordos más espectaculares de todo el país, donde visitamos la población de Seydisfjörður. Nos desplazamos para dormir en el hotel Eskifjörð, en el pequeño pueblo pesquero con el mismo nombre, ubicado en el fiordo de Eskifjörður. Tiempos atrás hubo una factoría dela pesca de ballenas de la que se conservan restos, al igual que algunas costillas de ballena en el jardín de alguna de las casas. Los cupos de pesca los vendieron sus habitantes a factorías, que también asumieron las factorías de procesado, con lo que su economía paso a manos de grandes capitales, lo que nos recuerda la historia de Islandia, que leímos en la novela de Halldór Laxnesss y nos hace pensar como su economía en manos de capital extranjero, como la pesca, las granjas acuícolas de salmones en los fiordos o los complejos turísticos en pleno desarrollo, puede borrar la identidad de este pueblo. Por poner un ejemplo en España viene ocurriendo con la dependencia del turismo, y en concreto, islas como Mallorca hoy reivindican su tierra, donde el expolio de los recursos por un turismo masificado no borre la identidad de un pueblo y permita seguir existiendo un lugar para vivir.


Amanece e iniciamos el recorrido por los fiordos del Este de Islandia, hasta llegar a la región del Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa. Aquí se navega entre icebergs en la espectacular laguna glaciar de Jökulsárlón y se camina por la famosa «playa de diamantes» donde sobre la arena negra volcánica se posan icebergs de distintas formas, colores y tamaños. Concluimos en la lengua glaciar de Svínafellsjökull. Nos alojamos en medio de la nada en un hotel de la zona de Vatnajökull, el hotel Núpar (Glaciar)


Último día antes de emprender al día siguiente el viaje de regreso a España, realizamos el recorrido por la costa sur. Cruzamos el inmenso campo de lava Eldhraun. A continuación, damos un paseo por la playa de arena negra de Vík, seguimos hasta la cascada de Skógafoss, una caída de 60 metros digna de postal y en el camino visitamos el acantilado de Dyrhólaey, donde podemos presenciar los frailecillos. Poco después pasaremos por detrás de la cascada de Seljalandsfoss .



Nos alojamos en el hotel Klettur céntrico en Reykjavík . Y tras cenar realizamos un pequeño tour por el centro de la ciudad. Una ciudad en pleno crecimiento con una arquitectura moderna e innovadora.



No nos olvidamos de visitar la The Nordic House (Norræna húsið) , diseñada por el famoso arquitecto finlandés Alvar Aalto. Un centro cultural que él mismo diseñó para unir a Islandia con los países nórdicos. Inaugurado en 1968, todo el edificio lleva su sello, desde la estructura exterior con su característico techo azul oscuro y anguloso hasta lo muebles, lámparas y manijas del interior. Acoge exposiciones de arte contemporáneo, eventos literarios, festivales y cuenta con una interesante biblioteca. Disfrutamos por unos momentos de la exposición actual de una artista finlandesa.
Hemos de agradecer la profesionalidad de nuestro guía y compañeros de viaje Emilio Mateo. La planificación de un viaje de pocos días, en el que hemos podido obtener una visión general de la Isla. A pesar del ritmo que un viaje de este tipo impone, terminamos con la sensación de haber aprovechado al máximo cada momento sin llegar al agotamiento. Nos vamos con la comprensión de esta isla volcánica surgida de la la combinación de dos factores geológicos únicos:
- Dorsal Mesoatlántica: Islandia se sitúa sobre la dorsal oceánica que separa las placas Norteamericana y Euroasiática. La divergencia de estas placas genera un vulcanismo de tipo fisural, con abundante salida de magma basáltico.
- Punto caliente: Además de la dorsal, Islandia está sobre un penacho mantélico que aporta un flujo extra de magma, intensificando la actividad volcánica.
Lo que la convierte en un espacio único donde observar la Geomorfología volcánica:
- Campos de lava y coladas recientes en zonas como el suroeste y el interior.
- Estratovolcanes y sistemas volcánicos como Hekla y Katla.
- Calderas formadas por hundimiento tras grandes erupciones.
- Formaciones glaciovolcánicas como los tuyas (montañas planas creadas por erupciones bajo hielo).
- Geiseres y fumarolas, vinculados a la intensa actividad geotérmica.
Un laboratorio natural de vulcanismo activo y dinámica geológica única.
A ello se suma que el glaciarismo en Islandia es un fenómeno geológico y climático de gran relevancia, marcado por la presencia de extensas masas de hielo que cubren aproximadamente el 11 % del territorio. Los glaciares islandeses, como Vatnajökull, Langjökull y Hofsjökul, se encuentran en constante interacción con la actividad volcánica y geotérmica característica del país, lo que genera paisajes singulares de glaciares, morrenas, y ríos de deshielo. Un paisaje en continúo cambio. Estos glaciares son indicadores sensibles del cambio climático: su retroceso en las últimas décadas refleja el calentamiento global y sus efectos sobre los ecosistemas y la hidrología local. Además, el glaciarismo ha modelado gran parte de la geografía islandesa, dejando valles en U, cañones y llanuras de origen glacial que hoy conforman un entorno natural único en el mundo.
Paisajes que hemos observado a lo largo de nuestro viaje, de los que nos hemos quedado profundamente impresionados.
La resiliencia de Islandia tras graves perturbaciones es una realidad constante, tanto en sus habitantes como en la biodiversidad.
Las granjas se levantan de nuevo tras las erupciones o las grandes riadas de deshielo provocado por estas. También la vegetación se reinicia con líquenes y regresan los bosques de Abedul del Ártico (Betula pubescentes), Sauce enano o Serbal de los cazadores. A lo que se suman hoy repoblaciones forestales de de Alerces, Populus…




Un paraíso para ver aves, que observamos en invierno en la península y que durante el verano suben a estas latitudes a criar. Nos llama la atención su comportamiento mas confiado y el colorido des plumaje estival l en comparación con su aspecto invernal al que que estamos acostumbrados a observar en España.
Hemos podido contemplar entre los campos de lavas, en donde la vegetación se abre de nuevo camino, correr a la Perdiz nival. Agachadizas en los extensos pastizales, junto a andarrios, zarapito, chorlitos y un sin fin de limícolas. La lechuza campestre. En las aguas bravas el pato arlequín. En los fiordos las hembras de Eider con sus crías . En barreras de arena, como la de Aftafjödur, los machos de Eider mudando la pluma y concentraciones inmensas de cisnes. Familias de cisnes que nos han acompañado a lo largo de todo el camino.
No podemos olvidar la ovejas dispersas por los campos. La madre con sus dos corderos, en una tierra donde los partos gemelares son frecuentes. En primavera se sueltan desde la granja, para al llegar los primeros fríos recogerlas con la ayuda de los perros border collie y estabularlas de nuevo, con el alto coste que supone alimentarlas en ese periodo con el heno recogido a lo largo del verano. Los caballos y las vacas se concentran cerca de las granjas.
Fauna con un único enemigo natural, el zorro ártico, al que desde la furgoneta tuvimos la ocasión de divisar andando entre las piedras de un campo de lavas.

Mi respeto, mi admiración. «Envicia sana» de no
poder realizar ese viaje.
Me gustaMe gusta