PRIMAVERA SIN EL COLOR DE LAS AMAPOLAS

IMGP7097

 

La publicación en 1962 del libro La primavera silenciosa por Rachel Carson, aún cuando algunos científicos lo calificaron de fantasioso, fue el primer libro divulgativo del impacto ambiental y hoy es un clásico de la concienciación ecológica. Desde la perspectiva del tiempo hemos de valorar su aportación para concienciar a la sociedad de los riesgos de la utilización de los pesticidas. Puso freno al uso de insecticidas como el DDT y fue el punto de inicio de la recuperación de especies como el Halcón Peregrino en las que la acumulación del tóxico provocaba esterilidad.

La sexta extinción de Richard Leakey, publicado en la década de los noventa del siglo pasado, abordaba el impacto humano en la Tierra, protagonista de una nueva extinción de biodiversidad comparable a las producidas en el pasado por causas naturales y que han quedado impresas en los estratos geológicos por cuanto fueron consecuencia de cambios producidos en el Planeta a lo largo de tiempos medidos en escala geológica. La sexta extinción, por el contrario,   se esta produciendo en un periodo  medido en la escala de tiempo   humana.

Las semana pasada la prensa nos aporta un dato terrorífico lanzado desde París: hay cerca de un millón de especies de animales y plantas amenazadas de extinción. Es una de las conclusiones de un informe histórico tan exhaustivo como nunca se ha realizado antes de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES).

Algunos investigadores comienzan a medir el impacto humano en la tierra. Son capaces de valorar su huella como un nuevo periodo geológico que quedará reflejado en sus estratos, el antropoceno.

Hemos de ser flexibles, como el bambú, para afrontar crisis naturales provocadas por fenómenos naturales. Pero rigurosos para afrontar retos como cambios de hábitos, en los que los ciudadanos a nivel individual tenemos la capacidad de influir e impulsar para dar un giro al rumbo de nuestra   civilización en los procesos de obtención de recursos y energía, causa de los graves problemas ambientales que sufrimos. En los  procesos  utilizados  para su   obtención, producción y consumo generamos daños  a nuestro entorno cuyos efectos en algunos casos no restauramos por negligencia, y en otros por no disponer de capacidad tecnologíca para ello.

Observamos al pasear por el monte pequeños detalles, que si somos capaces de relacionarlos con los recuerdos de nuestra memoria, nos indican la veracidad de la perdida de fauna y flora sufrida  a nuestro alrededor. Incluso en las montañas ha llegado la agricultura intensiva. La utilización de nuevas semillas, patentadas por grandes multinacionales, impulsa la utilización de abonos químicos, también de insecticidas para control de plagas y herbicidas que eliminen las plantas silvestres que pueden competir por el espacio. La mecanización de los trabajos requiere el consumo de combustibles fósiles, son causa de procesos de compactación del suelo y precisan de riego. Su consumo de agua  origina sobreexplotación y contaminación de los acuíferos, también genera conflictos sociales por trasvases de agua entre cuencas. La confianza que tenemos en estos modelos de producción agraria es tal, que incluso recurrimos  a ellos sustituyendo métodos tradicionales en pequeñas explotaciones.

El inicio de la primavera ya no viene acompañado de la floración de amapolas y otras plantas silvestres junto a los campos de cereal. Tampoco las vemos en las orillas de las carreteras. La utilización del glifosfato y otros herbicidas empobrece el paisaje, extingue flora y es un grave factor de riesgo para la vida.

Si estas sensaciones que presenciamos en nuestro mundo cercano las ampliamos al origen del grano y otros alimentos que transportados en grandes barcos nos llegan desde lejanos países, teniendo en cuenta  las grandes superficies de terrenos destinadas a su cultivo, en muchas ocasiones arrancadas a bosques naturales o a economias de subsistencia, podemos predecir que nos enfrentamos a un grave problema. La globalización nos permite acceder a productos con precios asequibles, nos prevé de hambrunas sin temer a las malas cosechas, nos facilita la vida….al menos en el mundo occidental. Pero olvidamos su precio real: el  coste del impacto ambiental generado en los procesos de cultivo y transporte y el coste social que ocasiona la planificación de la economía de las comunidades locales  supeditándolas a las necesidades de los países ricos .

No sé si somos del todo conscientes de que el proceso de urbanización del mundo en torno a las ciudades y la desvertebración de los modelos rurales, precisa del abastecimiento desde estos últimos de servicios y productos básicos para la vida.  Es causa de la explotación de los sectores productivos tanto social como ambientalmente. El consumo urbano requiere grandes esfuerzos para producir el volumen demandado y ocasiona efectos secundarios, como la gestión de los residuos generados, que se derivan igualmente a los espacios rurales y silvestres alejados de las ciudades. La tendencia demográfica a vivir en grandes  ciudades debería tener en cuenta tanto sus necesidades  como el impacto desencadenado. Importa recursos para sobrevivir y exporta residuos, en ambos casos desde un punto de vista egoísta en el que no contempla  las sinergias negativas que genera al Planeta.

Solemos hacer una interpretación de nuestros modelos de desarrollo demasiado simplificada. vivimos en un mundo demasiado complejo como para ser capaces, pese al desarrollo en los últimos años de ciencias como la Ecología, de predecir las consecuencias de no actuar con el debido respeto al mantenimiento de los sistemas naturales que nos proporcionan servicios ecosistémicos imprescindibles para sobrevivir, algunos tan sencillos como contemplar armonía en el paisaje, tan simple que al mirarlo estamos comprobando que lo estamos perdiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s