5 de Abril del 2020

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23 días confinados, muchos personas infectadas por el COVID19, demasiados fallecidos….. afortunadamente  son cada vez mas altas las cifras por curación.  Todavía nos restan  días de permanecer en casa para lograr frenar los movimientos del virus en nuestra vida. Días en los que, sobre todo, pensamos en el día después.

La ecología denomina al término Resiliencia como la elasticidad o tiempo de restauración de la comunidad después de una perturbación.  En la naturaleza es difícil  que se repitan copias iguales cuando las variables han cambiado. En nuestro caso la restauración de nuestra sociedad después  de esta crisis debiera servir para construir un mundo mejor.

Anoche sufrimos viendo la película El Hoyo: refleja con gran crudeza  el funcionamiento de un sistema, que  terminamos identificando con nuestro  modelo social y por ello nos genera gran dolor,  seguramente porque  no nos ofrece  un guion para cambiarlo.

Hoy  hemos querido encontrar un apoyo  más agradable para seguir soñando con la vida. Escuchamos en la radio el programa de  Radio3 “El bosque animado”, hoy dedicado a la filosofía Ubuntu  y a  Nelson Mandela. Era necesario curar el alma con esperanza, la misma con la que este líder logró hacer un país con las armas: compasión-templanza-generosidad. Vamos a necesitarlas para reconstruir nuestra sociedad el día después al que dirigimos nuestra vista y que  esperamos con gran inquietud.

He convertido la ventana del comedor en mi observatorio de la naturaleza. Frente a mí un enorme pino carrasco cargado con piñas de varios años cobija la fauna que puedo observar provisto de los prismáticos y  con el apoyo de la Guía de Aves de Europa de Mark Breaman y Steve Madge, un enorme  tomo que nunca pensé pudiera servirme como guía de campo.

Permanece en el nido la tórtola turca (Streptopelia decaocto) mientras su compañera,  tras darse un baño en el charco  que la nieve caída esta semana ha dejado en el descampado, regresa con una pequeña rama  en el pico con la que arreglan la plataforma donde  incuban.  Comparten el espacio, al menos con otra pareja de palomas torcaces (Columba palumbus), que también están anidando y que como ellas  transitan  entre buscar  material  que aportar al nido, comer en la ladera bajo las copas de los árboles y bañarse en el charco mientras el otro miembro de la pareja permanece dando calor cubriendo los huevos con su cuerpo.

En ocasiones entre las ramas va moviéndose un ejemplar hembra de verderón común (Carduelis chloris); en ocasiones lo veo con pelusa en el pico, por lo que deduzco que ha comenzado la cría construyendo su nido. También una hembra de carbonero garrapinos (Parus ater) parece vivir  en este lugar, donde no faltan  ni los simpáticos gorriones (Passer domesticus), aves urbanas por naturaleza, ni el mirlo común (Turdus merula) con su intenso color negro  salpicado de su pico  de un vivo color naranja.

En una mirada hacía el horizonte  llego a identificar un ejemplar de buitre leonado  (Gyps fulvus) volando fuera de los límites de esta ciudad, hoy vacía de ciudadanos recluidos en sus casas. Otro compañero ornitólogo, que estos días  también vuelca en su facebook las observaciones de aves vistas desde su ventana, ha llegado a identificar desde su balcón junto al Parque del Ensanche de Teruel: gavilanes, águila real, reyezuelos…… así como el paso migratorio de retorno estival del águila culebrera.

Después de comer he vuelto a asomarme a este observatorio peculiar. Continúan los cantos nupciales de los verderones, los bandos de gorriones entre  los arbustos, las palomas incubando. Junto a las escaleras que suben por la ladera el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)  se extraña de que nadie suba por ellas molestándolo mientras reconstruye  el nido dentro de la cueva que hace décadas fue vivienda de turolenses. Entre los dientes de león, que han florecido,   vuelan dos mariposas de color blanco y amarillo. Están lejos y no llego  a definir si se trata de una blanquita (Pieris sp.)  y una limonera (Gonepterix rhamni) o una pareja de estas últimas limbeando en las flores amarillas.

Escribo curando el alma mientras escucho el disco TIERRA Poemas  y música de las esferas. Con la melancolía que transmite su última canción, Pare de Joan Manuel Serrat,  concluyo  por hoy.

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